Todo cambia – Extraño mi vida corporativa

Los últimos días he estado haciendo limpia de mi clóset y mis recuerdos corporativos me invadieron.

Cómo nos cambia en un suspiro nuestra vida. Es increíble que un día estás en la cima, llena de vitalidad y un segundo después tu vida se tambalea en todos los sentidos.

Hace 3 años, tenía uno de los mejores trabajos del mundo corporativo, una de las mujeres mejor pagadas de Europa. ¡Mi trabajo era mi mundo!

La noticia de mi enfermedad cambio todo en menos de un día.

En ese momento que té dan la noticia tienes que empezar a tomar decisiones que sabes tendrán grandes cambios significativos en tu vida y la de los tuyos.

El miedo te abarca a tal grado que te paraliza y aún así tienes que tener claridad para decidir. Que momentos tan difíciles fueron esos días.

No había querido entrar a mi clóset porque está llena de recuerdos. Cada par de zapatillas y bolsos tienen historias marravillosas que ya las vendré contando entre reyes y gente de mucho poder.

Pero lo que más extraño no es mi ropa, ni mis bolsos, ni mi zapatillas. Extraño mi gente.

Extraño mucho a mi equipo de trabajo, esa energía, esa creatividad y esas ganas de aprender para servirles mejor cada día a nuestros clientes.

Extraño las conversaciones con mis clientes y escuchar tranquilamente sus necesidades.

Extraño mucho cuando logramos firmar un contrato multimillonario y la adrenalina que corría por mis venas antes de finalizar las negociaciones.

Extraño intercambiar ideas y experiencias con mis colegas y extraño mucho tomar un buen té con mi jefe.

Tuve mucha suerte de tener jefes excepcionales que me ayudaron a formar parte de mi carácter, de quién soy hoy en estos momentos.

Hoy mi vida corporativa es un sueño convertido en grandes experiencias y enseñanzas que cada día sacan lo mejor de mí.

Mi vida corporativa se ha transformado a una vida de servicio. A una vida donde ayudar a otros a brillar es mi mejor regalo.

Toda esa experiencia está ayudando a muchas personas alcanzar nuevas cimas y un poquito de mi sigue dejando huellas en el mundo corporativo.

Mi legado empieza a dar sus frutos. Estoy feliz de que las semillas que plantó día con día con mucho cariño hoy empiezen a florecer.

Ya tengo flores por todos los rincones del mundo.

Agradezco infinitamente está nueva aventura, está nueva misión y manera de seguir siendo participé de mi viejo mundo.

Hoy el universo, Dios me regala otra oportunidad de vivir en el conciente y disfrutando cada momento.

Hoy estoy más que conciente que todo cambia en un suspiro.

Así que hoy vivo mi vida a mi manera, sin olvidar regar mis semillas.

Se grande, se tú.

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