Frase 30: No te vuelvas invisible
A veces no es la ausencia lo que duele.
Es la presencia constante que deja de ser vista.
Hay personas que dan sin medida, que sostienen sin preguntar, que están incluso cuando nadie más está. No porque se lo pidan, sino porque así aman: con presencia, con lealtad, con corazón abierto.
Y, sin darse cuenta, ese estar permanente se vuelve paisaje.

Cuando nunca faltas, no se registra tu esfuerzo.
Cuando siempre respondes, no se valora tu disponibilidad.
Cuando estás sin condiciones, se asume que siempre lo estarás.
No porque el otro sea cruel, sino porque la costumbre anestesia la conciencia.
Desde la coherencia expansiva, este mensaje no habla de dejar de ser buena persona. Habla de dejar de abandonarte en nombre del amor.
Porque cuando tu presencia no tiene límites, tu energía se diluye. Y lo que se diluye, se normaliza.
El problema no es dar.
Es dar sin espacio.
Es estar sin pausa.
Es sostener sin sostenerte.
Hay una diferencia profunda entre presencia y sacrificio.
La presencia es consciente, elegida, viva. El sacrificio es silencioso, acumulativo y termina generando desgaste.
El desgaste, tarde o temprano, se convierte en resentimiento.
No se trata de endurecerte.
Se trata de habitarte.
Las personas que saben apreciar no necesitan que desaparezcas para verte. Pero quienes no saben valorar, solo notan cuando ya no estás. Eso no es una falla tuya: es un límite que necesitaba nacer.
La verdadera lección no es “sé menos buena”, sino:
sé buena sin desaparecer.
Ahí, tu presencia recupera valor.
Ahí, tu energía se ordena.
Ahí, el amor deja de doler.

Soy AdrianaBeBig tu Mentora de Liderazgo Consciente.
