Frase 13: Es más presencia para hacer los cambios
No es más exigencia.
Es más presencia.
Y desde ahí, todo puede cambiar

A comienzos de un nuevo año muchas personas prometen que esta vez sí será diferente.
Nuevas metas, nuevos hábitos, nuevas decisiones. Y, sin embargo, meses después, la vida se parece demasiado a la anterior.
No porque falte fuerza de voluntad.
No porque no quieras cambiar.
Sino porque el cuerpo recuerda.
Si seguimos pensando los mismos pensamientos, seguiremos tomando las mismas decisiones. Y las mismas decisiones generan la misma vida.
Pero lo que rara vez se dice es que esos pensamientos no viven solo en la mente: viven en el cuerpo, en la química emocional que hemos practicado durante años.
El cuerpo se vuelve adicto a lo conocido. Incluso cuando lo conocido duele.
Por eso no basta con “pensar positivo” o exigirse más disciplina.
Cuando la biología y la emoción no cambian, la mente sola no puede sostener una transformación real.
El cuerpo siempre intenta llevarte de regreso a la emoción familiar, porque ahí se siente seguro.
El verdadero cambio comienza cuando comprendemos este proceso sin culpa ni juicio. Cuando dejamos de atacarnos por no sostener hábitos y empezamos a observarnos con conciencia.
No para castigarnos.
Sino para reprogramarnos.
Transformarse no es forzarse. Es entrenar al cuerpo para sentir algo nuevo antes de que la vida externa cambie.
Cuando cambias la emoción que practicas cada día, cambias las decisiones que tomas sin darte cuenta.
Y cuando esas decisiones cambian, la vida inevitablemente responde diferente.
Es enseñarle que puede habitar emociones distintas sin peligro.
Es crear coherencia expansiva entre pensamiento, emoción y acción.
Cuando cambias la emoción que practicas cada día, cambias las decisiones que tomas sin darte cuenta. Y cuando esas decisiones cambian, la vida inevitablemente responde diferente.
Hoy no necesitas más presión.
Necesitas más presencia.
Más comprensión de ti.
Más práctica consciente del estado interno que quieres habitar.
El cambio real no empieza en enero ni termina en marzo. Empieza en el momento exacto en el que decides dejar de repetir tu pasado en automático… y comienzas a entrenarte para vivir desde un nuevo estado del ser.
Y ese momento siempre es ahora.
