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La familia es importante en Navidad

La familia no es perfecta.
Nunca lo ha sido.
Y aun así… es el primer lugar donde el alma aprende a amar.
La Navidad no viene a recordarnos lo que falta, sino a quiénes nos faltan. Nos invita —con suavidad y valentía— a mirar los espacios vacíos de la mesa y preguntarnos si todavía estamos a tiempo de volver a abrirlos.
Llama a tus padres
Si aún viven, llámalos. No para arreglar el pasado, sino para honrar la vida que vino a través de ellos. A veces no necesitan explicaciones, solo escuchar tu voz.
Y si ya no están, nómbralos en silencio, ponlos simbólicamente en tu mesa, agradéceles. El amor también viaja hacia el pasado, hacia atrás.
Llama a tus hermanos
Llámalos aunque no se hablen igual que antes.
Llámalos aunque el orgullo diga “no”.
Los hermanos no siempre caminan a nuestro lado, pero comparten la misma raíz. Y cuando una raíz se reconcilia, todo el árbol se fortalece.
Invítalos a tu mesa.
Y si no pueden venir físicamente, invítalos a tu corazón. A veces ese es el primer paso.
Perdona a tu hijo
Tal vez no es como soñaste.
Tal vez tomó caminos que no entiendes.
Tal vez se alejó.
Perdónalo.
No porque todo esté bien, sino porque el amor de madre y de padre no necesita condiciones.

Cuando un hijo se siente aceptado, incluso en su error, algo profundo se acomoda en su alma… y en la tuya.
Pide perdón si hace falta
A veces la Navidad no pide regalos, pide humildad.
Un “lo siento”.
Un “no supe hacerlo mejor”.
Un “aquí estoy”.
Esas palabras sanan generaciones.


Haz espacio en tu mesa… y en tu alma
Invita al que quedó fuera.
Al que fue juzgado.
Al que se fue enojado.
Al que no encajó.
Porque cuando una familia se reúne desde el corazón, nadie queda excluido, ni siquiera los que ya no están. Ancestros, historias, silencios… todo encuentra descanso cuando alguien elige la paz.


Esta Navidad, elige algo distinto
Elige menos razón y más amor.
Menos reproche y más presencia.
Menos pasado y más ahora.
La paz que eliges hoy no solo te sana a ti.
Ordena tu sistema.
Aligera tu linaje.
Y deja una huella invisible en los que vienen detrás.


Que esta Navidad no sea perfecta.
Que sea valiente.
Que sea honesta.
Que sea desde el corazón.

Feliz Navidad familia. Los queremos mucho,
Oralia, Berend y Adriana

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