Documentando mi testimonio con ORYGNtriGLP-Día13
Me encanta esta foto, me siento radiante y feliz. Si aún no me conoces, soy Adriana tengo 64 años y hace 11 años tuve cáncer y casi no la libraba y me engorde 45 kilos 🌊☀️

Anoche frente al mar, escuchando el sonido de las olas dormí 9:33 minutos. 3:15 de Deep sleep y 1 hora de REM.
Y mi corazon mejoro también amaneció con 70bpm.
El mar siempre ayuda.
🏃♀️🌊 Confesión del día desde la playa…
Hace años que no corría a la orilla del mar.
No porque no quisiera. No porque no lo intentara. Simplemente porque mi cuerpo ya no tenía la energía para acompañar mis ganas.
Hoy fue diferente.
Después de varios días cuidando mi alimentación, hidratándome mejor, las gotas de triglp y escuchando más a mi cuerpo, me encontré haciendo algo que no esperaba: correr junto al mar.
No gané una medalla. No rompí un récord olímpico.
Pero recuperé algo mucho más importante:
✨ La sensación de que mi cuerpo vuelve a estar de mi lado.
Lo más curioso es que ya no estoy pensando todo el día en comida. Ahora pienso en caminar, nadar, conversar, disfrutar el paisaje y vivir.
Y para mí, eso ya es una victoria enorme.
Cada pequeño cambio suma. Cada paso cuenta. Y cada decisión saludable es un voto a favor de la persona que quieres llegar a ser.
❤️ Hoy celebro energía. ❤️ Celebro movimiento. ❤️ Celebro sentirme viva.
Si quieres conocer lo que estoy haciendo y seguir mi experiencia:
🌐 https://adrianabebig.orygn.co
Continúa leyendo porque voy a confesar algo importante.
Sigue leyendo porque lo que sigue es importante y, tal vez te veas reflejado….
La teoría que me está quitando años de culpa
Hay algo que estoy aprendiendo en este viaje que me está cambiando la forma de verme a mí misma.
Durante años pensé que el problema era mi falta de disciplina.
Que si tenía hambre era porque no tenía fuerza de voluntad. Que si pensaba en comida era porque era débil. Que si no bajaba de peso era porque estaba haciendo algo mal.
Y resulta que tal vez no era yo.
Tal vez era mi biología.
Déjenme explicarles algo fascinante que descubrí.
Nuestro cuerpo produce unas hormonas naturalmente llamadas GLP-1 y GIP. Las mismas que están en las gotas.
Son como el sistema de frenos del apetito.
Son las encargadas de decirle al cerebro:
✨ «Ya comiste.»
✨ «Ya estás satisfecha.»
✨ «No necesitas acabarte el paquete completo.»
✨ «El chocolate puede esperar.»
Sí. Ese mismo chocolate belga que lleva varios días a mi lado, en mi mesita de noche. 😂🍫
El problema es que estos sistemas pueden volverse menos sensibles con el tiempo.
No desaparecen.
Simplemente dejan de escuchar.
Imaginen que alguien toca el timbre de su casa veinte veces al día durante años.
Al principio corren a abrir.
Después lo ignoran.
Y finalmente ni siquiera lo escuchan.
Algo parecido puede ocurrir cuando durante años vivimos entre azúcar, estrés, inflamación, falta de sueño, dietas extremas y exceso de alimentos ultraprocesados y/o el cáncer como en mi caso.
Las señales siguen ahí.
Pero el cuerpo ya no responde igual.
Y entonces aparece ese fenómeno que muchas conocemos:
Comes… y sigues pensando en comida.
Terminas de cenar… y ya estás pensando en el desayuno.
Te prometes comer un cuadrito de chocolate… y misteriosamente desaparece media tableta. 😂
Lo interesante es que el cuerpo sí puede volver a aprender.
La fibra ayuda. La proteína ayuda. Dormir ayuda. Caminar ayuda. Las verduras ayudan. El microbioma ayuda. Reducir azúcar ayuda.
Nada de eso es sexy. Nadie se hace viral por comer lentejas. 😅
Pero funciona.
Y aquí es donde mi experiencia se vuelve interesante.
No puedo afirmar que ORYGN triGLP esté haciendo todo esto.
Todavía estoy observando.
Pero sí puedo contar lo que me está pasando.
Ya no pienso en comida todo el día. Antes era como tener un canal de cocina transmitiendo en mi cabeza 24/7. No podía apagarlo.
Un día le dije a mi esposo: ‘¡Ayúdame, porque no sé cómo hacerlo!’… y terminé llorando como si alguien importante en vida hubiera muerto. Él se asustó tanto que casi pide refuerzos. Pobrecito, casi lo hago llorar también de la impotencia de no saber que hacer.
Lo bueno es que el chocolate sigue vivo en mi mesita de noche.
Los postres, chocolates, panes, helados, las tortillas de harina ya no me llaman la atención y «NO» me secuestran mi pensamiento como antes.
Además me lleno más rápido. Ahora tengo que cuidar que coma suficiente proteína.
Y por primera vez en años siento que mi cerebro y mi estómago están teniendo la misma conversación.
Tal vez mi cuerpo está empezando a recordar algo que había olvidado.
Cómo sentirse satisfecho.
Y honestamente…
entender que mi cuerpo no estaba roto, sino confundido, me quitó años de culpa de encima.
Y eso vale muchísimo más que cualquier número en la báscula.
Si quieres empezar a recuperarte, abre la liga y empieza.
https://adrianabebig.orygn.co
❤️
Te espero del otro lado.

Ámate tanto que todos lo noten. — Adriana BeBig ✨🌊💙
