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Documentando mi testimonio con ORYGNtriGLP-Día 84


Día 84: La niña de 14 años frente al espejo y yo 🪞❤️

O cómo descubrí que mis pensamientos también forman parte de mí experimento


Hoy fue diferente.

Tenía mis gotas de triGLP bajo la lengua.

Y en lugar de estar tranquila esperando que hicieran su trabajo…

Estaba peleando con mi mente.

Pensamientos que llegaban sin invitación.
Frustración acumulada sin nombre claro.
Una batalla interna que no entendía bien de dónde venía.

Y en ese momento usé mi técnica YOMERA — esa herramienta de metacognición que desarrollé para observarme sin juzgarme.

Y lo que vi me detuvo completamente. 😳

Sigue leyendo porque te puede pasar a ti…


Lo que apareció:

Una niña de 14 años.

Frente a un espejo en su habitación.

Haciendo repeticiones antes de una competencia de gimnasia olímpica.

Con un cuerpo fuerte, definido, disciplinado.

Y con una promesa que se hizo a sí misma ese día:

«Nunca voy a dejar de hacer ejercicio. Voy a cuidar a mi cuerpo


Y hoy… siento que le fallé.

Porque la vida pasó tan apresurada…

Pasó el cáncer.
Pasó la recuperación.
Pasó la caída hace dos años que me quebró la pierna.
Pasó el reposo forzado.
Pasó el miedo a moverme de nuevo.
Pasaron años donde el ejercicio — que siempre fue mí regalo dopaminico, que siempre fue mi medicina, mi forma de existir — dejó de ser algo que amaba y se convirtió en algo que evito.

Hoy, con las gotas de triGLP bajo la lengua, me vi en el espejo.

Y me convertí en lo que aquella niña de 14 años prometió que nunca sería: Gorda 😔


Hoy utilice mi aplicación que yo desarrollé de YOMERA y me hizo la pregunta correcta:

¿Qué le dirías a esa niña hoy?

Y sin pensarlo dije:

«Que sí lo vamos a lograr. Y que la voy a encontrar para hacer ese mismo  ejercicio juntas.» ❤️

No le dije que le fallé.
No le dije que me rendí.
No le dije que ya es tarde.

Le dije: te voy a encontrar.


Lo que entendí científicamente hoy: 🧬

La caída que sufrí hace dos años no solo me quebró la pierna.

Me quebró algo más difícil de ver en un radiografía:

La asociación entre el movimiento y el placer.

La neurociencia tiene un nombre para esto: extinción del circuito de recompensa por trauma asociado al movimiento.

Cuando el cuerpo experimenta dolor intenso asociado a una actividad — en este caso caer haciendo algo que amabas — el cerebro aprende a asociar el movimiento con peligro.

El sistema de dopamina — que antes se disparaba con el ejercicio — empieza a bloquearse como mecanismo de protección.

No es flojera.
No es debilidad.
No es falta de disciplina.

Es el cerebro haciendo exactamente lo que se supone que debe hacer: protegerte de lo que una vez dolió. 🧠


¿Y los pensamientos negativos afectan a triGLP? 🤔

Aquí viene algo importante que quiero aclarar honestamente:

Los péptidos funcionan bioquímicamente independientemente de los pensamientos. Las gotas no se «contaminan.»

Pero sí hay algo real en lo que sentí:

El estrés y la frustración elevan el cortisol.
El cortisol elevado reduce la eficacia de prácticamente cualquier intervención de salud.
Y cuando el sistema nervioso está en modo batalla interna… el cuerpo está en modo supervivencia, no en modo reparación.

O sea… no es que los pensamientos contaminen las gotas.

Es que el estado emocional sí afecta el ambiente interno donde triGLP trabaja. 🧬

Por eso el experimento no es solo de péptidos.

Es también de pensamientos. De emociones. De lo que cargamos sin ver. ✨


Lo que aprendí hoy:

Llevo 84 días midiendo centímetros y documentando glucosa.

Y hoy descubrí que hay una medida que nunca registré en el tracker:

El peso de lo que cargo emocionalmente. ❤️

No es un número.
No aparece en ninguna báscula.
Pero pesa más que cualquier otra cosa.

Y hoy decidí dos cosas:

Buscar acompañamiento especializado para trabajar la relación con el movimiento y con mi cuerpo después de todo lo vivido. Porque lo que cargo merece más que un blog. Merece atención real.

Y seguir buscando a esa niña de 14 años.

No para regresar a ser ella.

Sino para hacer el ejercicio juntas. ❤️


Para quien esté leyendo esto y se sienta identificada:

Si también sientes que algo que amabas desapareció después de un trauma, una enfermedad o una caída…

No estás sola.
No es tu culpa.
Y el camino de regreso existe — aunque no sea el mismo de antes.

A veces el primer paso es simplemente reconocer que la niña que fuiste sigue ahí.

Esperándote. ✨


Seguimos documentando.
Los péptidos. La glucosa. Y hoy también… el reencuentro con una niña de 14 años frente a un espejo. 🪞❤️🧬


Adriana Rodríguez
«Ámate tanto que todos lo noten.»

📖 adrianabebig.com
📱 @adrianabebig


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