Documento mi testimonio con ORYGN triGLP – Día 1
Día 1 — Las primeras gotas 🧬✨
Hoy empieza oficialmente esta aventura.
Y honestamente… no tengo idea exacta de qué estoy haciendo todavía con éste blog, pero te prometo que no van a estar aburridos y que vas aprender un montón de cosas nuevas… 😂
Bueno… por lo menos tengo MUCHAS preguntas.
¿Cuántas gotas van a hacer?
¿Se colocan abajo de la lengua?
¿Se toman con agua o sin agua?
¿Cuánto tiempo hay que esperar?
¿Qué se supone que voy a sentir?
¿Voy a despertar mañana convertida en atleta olímpica?
¿O solamente voy a seguir peleándome con mis leggings? ¿Cuál es el poder concentrado de una gota 💧?
Otra de las preguntas que más me hice hoy fue: ¿Por qué sublingual? 🧬
Resulta que “sublingual” significa debajo de la lengua. Sí… exactamente ahí donde una normalmente guarda los secretos, las groserías que nunca dijimos por ser niñas buenas y las ganas de comerse un helado de chocolate. 😂
La idea es que ciertas moléculas puedan absorberse más rápido a través de los pequeños vasos sanguíneos debajo de la lengua, sin pasar primero por todo el sistema digestivo.
En teoría, eso puede ayudar a que el cuerpo aproveche mejor algunos compuestos sensibles.
O sea… básicamente mis nuevas gotas están intentando entrar por la “entrada VIP” del cuerpo. Creo que les voy a dar permiso. 😅
Me parece fascinante cómo el cuerpo tiene tantos sistemas de comunicación internos que la mayoría nunca entendimos.
Ya estoy lista para documentar TODO.
Lo bueno.
Lo raro.
Lo incómodo.
Lo científico.
Y también los momentos donde probablemente quiera aventar las gotas por la ventana. 😅
Una de las cosas que más estoy aprendiendo en este proceso es esto:
Dormir 7–8 horas NO es lujo. Es metabolismo. 🧬✨
Cuando dormimos poco, el cuerpo entra en modo estrés y supervivencia.
Sube el cortisol. Aumenta el hambre. Se antojan más azúcar y carbohidratos. La insulina trabaja peor. Y el cuerpo literalmente guarda más grasa porque piensa que estamos en emergencia. 😩
Además: 😴 dormimos mal = menos energía para movernos 🍩 más ansiedad por comida 🧠 menos claridad mental 💪 más pérdida muscular 🔥 más inflamación.
O sea… a veces el problema no es solamente “qué comes”. También es cuánto descansas. ❤️
Así que en este proceso no solo voy a contar calorías. Voy a cuidar sueño, estrés, músculo, glucosa y todo lo que el cuerpo necesita para sentirse seguro otra vez. ✨
Hoy desperté con:
🛌 6 horas 29 minutos de sueño
💤 1:25 de deep sleep
🌙 1 hora de REM
☁️ 4 horas de sueño ligero
Llevo semanas probando de todo y no logro dormir más de 6:30 horas. Así es que ya les cuento cómo me va mañana, si tiene algún efecto poderoso.
Mi corazón amaneció en:
❤️ 74 bpm
Y aunque mi cuerpo todavía se siente cansado…
hoy hice algo importante:
🏋️ 15 minutos de pesas de 1 kilo.
Sí.
UNO.
KILO. 😂

Y antes de que alguien diga:
“Eso no es nada…”
Quiero recordar algo:
para un cuerpo inflamado, agotado hormonalmente, con resistencia a la insulina, estrés acumulado y años sobreviviendo tras un cáncer… a veces 15 minutos son un acto de amor propio bastante gigante. ❤️
También hoy me puse a investigar:
¿Qué es un péptido? 🧠
Y la forma más sencilla en la que lo entendí es esta:
Los péptidos son como pequeños mensajeros inteligentes del cuerpo.
Mini instrucciones biológicas.
Como si el cuerpo recibiera un WhatsApp interno diciendo:
📩 “Oye… quizá ya puedes regular el hambre.”
📩 “Tal vez ya no necesitas entrar en pánico cada vez que ves un chocolate.”
📩 “Hola metabolismo, ¿sigues ahí?”
📩 “Queremos energía… no sobrevivencia.”
Y … después de leer mis resultados de los laboratorios… creo que mi cuerpo lleva años intentando mandarme mensajes que no estaba escuchando…o no llegaban. No había pagado la suscripción a mi propio VIP.
Hoy se que para poder bajar de peso no es solo lo que comes, sino muchas cosas más….
inflamación,
glucosa,
estrés,
músculo,
hormonas,
cortisol,
cansancio
y todo lo que el cuerpo carga en silencio mientras una sigue siendo o fingiendo ser “la fuerte”.
Como ya sabes, tengo 64 años. ❤️
Y he descubierto que, en esta etapa de la vida, parecemos dividirnos en tres grupos de amigas.
Está el primer grupo: las eternamente jóvenes. Hermosas. Delgadas. Disciplinadas. Atletas. Como fui yo gran parte de mi vida antes del cáncer, cuando juraba que jamás sería “la señora gordita”.
Ahí también entra mi hermana Lily, que honestamente tiene uno de los cuerpos más espectaculares que he visto en una mujer de más de 60 años con nietos. De verdad le gana a muchas jovencitas. 😅
Pero también sé cuánto se cuida. Igual que muchas de mis amigas de ese grupo. Y las admiro muchísimo.
Después estamos las del segundo grupo… las que últimamente hemos probado TODOS los ungüentos posibles. 😂
Dietas. Pastillas. Jugos verdes. Ayunos. Gurús. Apps. Doctores. Hormonas. Y probablemente… polvo de unicornio, si prometiera bajar la panza. 🙃
Y aun así, la mente sigue diciendo:
“Tengo hambre.”
“Otra vez pienso en comida.”
“¿Por qué la comida renta un departamento gratis dentro de mi cabeza?”
Lo más irónico es que mientras más me obsesiono con perder peso… más parece que el peso se obsesiona conmigo.
Y luego existe el tercer grupo. Las mujeres libres. ❤️
Las que son felices sin importar la talla. Las que ya hicieron las paces con el espejo. Las que viven sin pedirle permiso al mundo para existir.
Y honestamente… a veces me encantaría pertenecer completamente a ese grupo.
Pero también hay una verdad dentro de mí: yo quiero vivir 102 años.
Quiero seguir escribiendo libros, dando consultorías, talleres y mentorias. Además, amo viajar. Amo la vida y quiero seguir dejando huella y no ser una estadística más.
Y para eso necesito algo más que bajar kilos. Necesito construir un cuerpo fuerte. Un cuerpo funcional. Un cuerpo que me sostenga. Un cuerpo que me permita vivir la vida que todavía quiero vivir.
Así que aquí estamos.
Día 1.
Las primeras gotas.
La primera pesa de un kilo.
Y una mujer intentando volver a hacerse amiga de su cuerpo.
Finalmente me debo de tomar…
De 5- 7 gotas sublinguales antes de los alimentos. Y otras antes de acostarme…
Tengo sobrepeso… sí
Tengo obesidad….. sí
Tengo miedo……… Creo que sí, aunque me haga la valiente. 🤣
Entonces solo 5 para empezar…

Bueno me dijeron dos «buenas» sabías:
«Levanta tú lengua y pones las gotas en el hoyito que está entre los dientes y la lengua y ahí las retienes por 10 minutos. De preferencia hazlo frente al espejo para no fallar.»
Así lo hice, me supo a…limón, tal vez un jengibre picoso rico.
Las dejé lo más que pude, sentía que se hacía saliva y finalmente las dejé pasar.
El sabor que me quedó en la boca, no es de un restaurante Michelin, pero tampoco nada feo… creo que me puedo acostumbrar a un tipo mezcalita de jengibre y limón seco.
Te dejo que me voy a mi clase de Aqua aerobics… aunque no lo creas, si me muevo.
Mientras tanto te dejo una información interesante de leer:

Soy Adriana Rodríguez tu Mentora de Liderazgo Consciente ya con más de 40 años trabajando con equipos de alto rendimiento.
